Ana Jiménez Pita

Cánones, parásitos y twitter.

“Yet of what use is to go on about ‘quality’ being the only criterion for greatness knowing that the definition of quality is itself the subject of much rage and is seldom universally agreed upon by everyone at all times? […] What is possible is to recognize quality when it is revealed to us and to let go the notion that only the dominant culture or gender can make those judgements, identify that quality, or produce it.” — Toni Morrison

Cuando se anunciaron los nominados a los oscars twitter se llenó de quejas al no estar nominada ninguna directora como mejor directora, en cambio, sí como mejor guion adaptado o mejor película. Pero al parecer fue un tweet concreto el que captó nuestra atención el de Stephen King alegando que lo primero a la hora de considerar una obra como refrente es cuenta su calidad y no quien la produce, realiza, escribe, ni con respecto a su género, origen o raza. Toni Morrison en su ensayo “Unspeakable Things Unspoken” pone de manifiesto que es imposible separar la cultura de la persona, “but there is culture, and both gender and ‘race’ inform and are informed by it”. Y por supuesto, tal y como King decía es importante juzgar las obras culturales teniendo en cuenta su calidad, pero sin duda, el parámetro de lo aceptable y lo que no lo es, está hecho por hombres blancos. Soy una consumidora insaciable del canon cinematográfico, he visto más películas realizadas por hombres blancos que las que voy a ver de cualquier otra categoría, pero las he visto probablemente porque un grupo homogéneo de personas que son iguales que esos directores han elaborado la lista. Y cómo Harold Bloom en el ámbito de la literatura concibe que eso es ser un buen el lector, un lector con criterio y elitista. De hecho, el crítico literario no concibe como válidas las perspectivas críticas que ponen en duda el canon y su construcción:

“También hay agitadores y concienciares marxistas y feministas, y hordas de titulares fanáticos que afirman que la etnia y la pigmentación de la piel están por encima de toda otra realidad a la hora de determinar valor y significado.” — Harold Bloom

Sin embargo, desde que he ido aprendiendo, madurando y siendo más consciente de lo que me rodea he hecho ese esfuerzo que otros no quieren que hagas para salir del canon, poco a poco, ampliarlo. En la academia de los oscars cada vez participan personas de más países, más mujeres y probablemente personas negras, etc. Pero no es suficiente sí a esas mismas personas les han enseñado que, como Stephen King, el arte no está siendo influenciado por la cultura racista y sexista en la que se han criado. Una mujer académica, como vi un día justo antes de los oscars, puede considerar que Tarantino se merecía más el oscar tanto a mejor director como a mejor película, porque habla del cine, ¿de qué cine? del cine con el que él mismo a crecido, pero sobretodo con el que los demás nos hemos criado, el cine del que hemos aprendido, el cine canónico; porque si algo a hecho Tarantino es ver una cantidad de películas ingentes que no son precisamente de Hollywood.

Pero los tweets no son la única forma en la que se pone de manifiesto un comportamiento vergonzoso, tras haber concluido los oscars vimos titulares en los que se felicitaba brevemente a Bong Joon-ho o a Taika Waititi por sus oscars para luego pasar al tema importante, que era la escasez de mujeres entre los premiados. Sí, es una cuestión importante, pero en este tipo de artículos lo que genera es un desprecio hacia cultura marginadas a favor de la cultura creadas por mujeres, que habitualmente y no por casualidad, son mujeres blancas. Es simplemente maravilloso como se concibe la opresión como una competición cuando nos interesa, para volver a atraer el foco de atención a mi lucha sin considerar que hay otras luchas fundamentales y que en vez de boicotearlas o difuminarlas quizás podamos prestarle atención también. La cultura, las reivindicaciones de ambos directores es fundamental para su cine, pero quizás nos diéramos cuenta si en vez de escuchar los discursos reivindicativos de una actor blanco, escucháramos a las voces que sí están marginadas.

“Canon building is empire building. Canon defense is national defense. Canon debate, whatever the terrain, nature, and range (of criticism, of history, of the history of knowledge, of the definition of lenguaje, the universality of aesthetic principles, the sociology of art, the humanistic imagination), is the clash of cultures. And all of the interests are vested.” — Toni Morrison

Seamos estudiantes, críticos, espectadores, lectores, creadores de contenido en internet, preguntarse no solo lo que puedes hacer tú sino lo que pueden hacer las instituciones superiores que regulan nuestras vidas es fundamental. Que nosotros en nuestro mundo académico realicemos piezas que ponen en cuestión el mismo canon sirve de poco si las personas a las que me estoy enfrentando, personas que están creando en canon académico (o de cualquier otro ámbito) sólo nos tratan con condescendencia. Participar en la creación del canon es fundamental para influir en él aunque sea de una manera mínima. Y por supuesto, tratarlo como una competición es un sin duda un acto vergonzoso.

“We are the subjects of our narrative, witnesses to and participants in our own experience, and, in no way coincidentally, in the experience of those with whom we have come in contact. We are not, in fact, ‘Other’. We are choices. And to read imaginative literature by and about us is in to choose to examine centers of the self and to have the opportunity to compare these centers with the ‘raceless’ one with which we are, all of us, most familiar.” — Toni Morrison

Dejar de hablar de periferia o cines marginales, cines de mujeres son pasos fundamentales para que no sean considerados categorías secundarias, o asignaturas optativas. Pero también es su uso es fundamental para que tengan un nombre un reconocimiento que capte mínimamente nuestra atención. Premiar y a “Parasite” es fundamental y quizás en los próximos también se lo lleve una mujer, o una mujer de color, o una persona trans. Pero creo que jamás tenemos que participar en una cultura en la que se consideran unas luchas más importantes que otras o que no se esfuerza por modificar el cambio de forma sustancial.

Además de los premios, que son fundamentales, hay directores que no estarán nunca allí, en cambio, están en museos, salas de cine mínimas y sin grana afluencia. El problema de los discursos que quejas que se ven en gran medida en las redes sociales, es que solo atienden a lo que el consumidor masivo cree. Al igual que es imposible entender “Parasite” o “Little Women” como películas independientes, no lo son. Que sean dirigidas por una mujer o por director coreano, no las hace independientes, son nichos marginales desde una perspectiva patriarcal y occidental. Quizás si las redes sociales, en gran medida dejarán de atender únicamente a lo que se consume en occidente y empezáramos a no tratar los cines no-occidentales como periféricos nos iría mejor al comprender qué son y cual es el espacio del cine.

Y por cierto, ver cine es fundamental para que se hagan películas.

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