Ana Jiménez Pita

Columbus: la arquitectura de las emociones.

La forma de la ciudad, el pasado, el presente y el futuro.

En el debut de Kogonada se ha dejado claro varias cosas, los primero es la gran pasión hacia otros directores, especialmente Yasujiro Ozu, en la forma de establecer la cámara y la visión del espectador, así como ciertas referencias argumentales. Kogonada, ha realizado varios ensayos sobre la simetría, la fotografía, y otros elementos de las películas como el anterior mencionado, y también Wes Anderson, en la que sus película tiene ciertas reminiscencias.

La arquitectura es una parte fundamental en la película, no como elemento que pueda mover la trama ni a los personajes, no se crea un discurso en torno a los edificios de Columbus. La arquitectura encierra en su interior las almas de los personajes, y poco a poco se van desarrollando para dejar ver al espectador su alma, su forma de ser. En una película donde los personajes son fundamentales, ellos no se dejan conocer por sí solos y necesitamos la ayuda de los edificios. La ciudad, lo urbano, que aparece casi abandonado en la película es lo que encierra la cuestión de los personajes y lo que se plantean durante la película.

Casey es una joven que vive en columbus, amante de la arquitectura tiene que soportar que todo el mundo le anime a ir a la universidad. Jin es traductor en Seúl pero es hijo de una famoso arquitecto que entra en estado comatoso y Jin tiene que viajar a Columbus. Ambos por distintas circunstancias se encuentran encerrados en Columbus. Los dos se encuentran y establecen una relación que les hace replantearse cómo es ese encierro y las relaciones con sus familiares y sus pasados.

Casey y Jin son aparentemente contrarios, uno odia la quitectura, la otra lo adora, él no tiene ningun relación su padre y ella vive por su madre, ella quiere quedarse en Columbus y él no ve el momento de marcharse de la ciudad, pero ambos se encuentra en un punto, en el que momentáneamente van a compartir los mismos sentimientos y experiencias. Y después ambos siguen su camino tras ese momento, ella se va de Columbus a la universidad y él se queda por el estado de salud de su padre.

Columbus es un punto de encuentro de ambos personajes en su viaje de continuación de sus vidas en sentidos opuestos. Pese a todo ello, son personajes tan equilibrados como la iglesia cuya simetría reside en el desequilibrios de su fachada, personajes aparentemente de una manera, y desequilibrados y rotos por dentro a los que les queda descubrir el por qué. De igual manera cada uno representa en sí mismo la concepción variable entre lo que se debe hacer y lo que se quiere hacer, cada uno tienen que tomar sus decisiones acorde a este parámetro.

Este dilema que se plantea es universal, pero Kogonada y como he mencionado con anterioridad, tiene un gran poder referencial que nos puede recordar a las películas de Yasujiro Ozu. En concreto, Primavera tardía (1949) en la que la protagonista debe casarse pese a lo que quiere hacer es quedarse a vivir con su padre; el cambio introducido es modernizar el dilema argumental, Casey en vez de casarse afronta la decisión más común en las personas de su edad, irse a la universidad y no para de poner excusas para quedarse en Columbus con su madre.

Para marcar aún más esta diferencia entre los personajes, no son pocas la veces que la imagen los recoge a ambos con algún elemento entre ellos; por ejemplo un coche, marcando la distancia pero también favoreciendo a crear una simetría e igualdad en los personajes y en la fotografía.

No nos equivocamos si hablamos de una fotografía y una puesta poderosa, que es la que pone en relación a ambos personajes, sus encuentros siempre mostrados de una manera elegante y equilibrada, suele ser siempre en plano fijo, cuyo movimiento es, si lo hay, el de los personajes pasando de un extremo a otro de la imagen, como pequeñas hormigas que buscan el lugar donde pararse.

En cambio, sólo hay dos ligeros movimientos de cámara uno de ellos cuando ambos personajes, separados por una valla, marcando sus diferencias, de edad y forma de pensar aparentemente, ambos empiezan a caminar y la cámara con ellos, por fin somos conscientes del movimiento del mundo, indicando un desarrollo, una evolución en la historia de ambos personajes que gracias a su encuentro dejarán de estar encerrados en aquel punto y moverán sus vidas.

Kogonada hace en su primera película, un pequeño ensayo de cómo el pasado y el futuro siempre van de la mano y que se encuentran en el presente, la soledad y la identidad son los dos elementos que se explotan en la película. Igualmente hay una gran representación de estas cuestiones a través de los elementos de la película, a través de los espejos y reflejos Kogonada representa a sus personajes como seres falsos y casi desalmados, en cambio, es cuando los vemos a través de los edificios que coronan Columbus o los resquicios de las habitaciones, los pasillos, que se dejan ver tal y como son, seres delicados y por fin con una apertura al alma y a las emociones.

Recordamos el conocimiento de la joven Casey que cuando es preguntada por Jin por sus verdades emociones sobre uno de sus edificios favoritos dejamos de verla en la cámara como el reflejo de la ventana, y por fin, la vemos de manera directa a través de los cristales del edificio al que ella tanto admira. Juega continuamente con esa dualidad entre lo que mostramos y cómo es el personaje en realidad, construyéndose de una forma aún más confusa.

Columbus es ante todo una película sobre las personas, sobre sus futuros, sobre sus pasados y que se plantean dilemas universales de una forma poética, delicada, con un aura y referencias al cine asiático; con pequeños guiños que deleitan al espectador mientras que acompaña a los personajes por un paseo por la ciudad, conocen los edificios característicos y a través de ellos los sentimientos y pensamientos de los personajes.

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