Ana Jiménez Pita

Por qué Cita en San Luis es la gran película navideña

No existe la película perfecta navideña, algunas son demasiados moralistas, demasiado románticas, una exacerbación de luces y cariño. Pero eso es la navidad, algo rococó, exagerado, colorido y pretencioso. Por ello, Cita en San Luis dirigida por Vicente Minnelli y protagonizada por Judy Garland se corona como la gran película navideña, o por lo menos del cine clásico de Hollywood.

Pero lo que la hace que sea una de las grandes películas navideñas es que no transcurre únicamente en invierno o navidad. Comienza en verano de 1903 y terminará en primavera de 1904, a modo de epilogo. Es decir, la película al completo abarca la totalidad de un año, el año en el que se va a inaugurar la feria internacional de San Luis.

Garland en Cita en San Luis

El verano en Misuri es caluroso, las hijas de la familia Smith, han pasado la mañana jugando al tenis, dándose un baño o simplemente de paseo. A lo largo de este primer acercamiento a la familia conocemos a sus miembros dispares y únicos. Dos de las dos hijas de la familia, las más mayores, intentarán durante la película que sus romances sean exitosos, siendo este el núcleo de la narración. Margaret (Lucille Bremer) espera impaciente que Warren Sheffield la pida matrimonio, Esther (Garland) intenta captar la atención de su vecino del cual está enamorada, pero falla irremediablemente. El resto de los personajes, los padres, las hijas menores, el hermano mayor y el abuelo, funcionan como satélites que complican o facilitan la atención de las jóvenes de sus respectivas parejas.

A través de canciones interpretadas fundamentalmente por Judy Garland, vamos percibiendo el cambio de las estaciones y las emociones que la joven protagonista experimenta al conocer, enfrentarse y enamorarse de John, su vecino. Alguna de las canciones más famosas que canta Garland son The Boy Next Door o The Trolley Song. Canciones animadas y dulces que alegran al espectador cuando las escucha. Más aún los colores fuertes, intensos motivados en gran medida por el technicolor, llena de rojos, naranjas, verdes y azules; y una puesta en escenas rococó, y algo exagerada hacen destacar a los personajes, sus vestidos, sus maquillajes y peinados así como el pelo rojo de Garland. Convirtiéndola en el centro de atención. Todo ello, propicia que la película transmita un aura energética y una vivacidad incomparable.

Escena navideña en Cita en San Luis

Pero todas estas desventuras amorosas de las protagonistas, los malentiendas, las intervenciones familiares, etc. no necesariamente la convierten en la película clásica navideña por excelencia. Todo comienza en la noche de Halloween, cuando tras haber experimentado Esther y John su primer beso, Alonzo Smith el padre de la familia, les comunica que se van a mudar a Nueva York, lo que destruye los prospectos de romance de Esther. Por lo tanto, la navidad de 1903 será la última que pasen en San Luis. Es allí donde comienza el periodo navideño de la película, que, además, se desarrollará principalmente en nochebuena durante un baile al cual Esther está impaciente por asistir acompañada de John. En la primera escena navideña vemos a los hermanos, John, Esther y Margaret hacer muñecos de nieve mientras se burlan de sus respectivas vidas amorosas, siendo Esther la única que triunfa medianamente en el amor. Supone, entonces, una escena llena de cariño fraternal, bromas entre hermanos divertidas, una representación clásica de la familia que en navidad produce especialmente nostalgia.

Garland en Cita en San Luis

La noche de navidad vemos a las hermanas resplandecientes, Esther con un vestido rojo, pero con el corazón roto porque John no puede asistir al baile con ella. En otra escena llena de un entrañable espíritu navideño acabará siendo acompañada al baile por su abuelo. Demostrando que los buenos momentos también son en familia. Y aun así también contamos con una especie de venganza que acaba mal, una pequeña moral que sigue demostrando que es lo importante de la navidad: ayudar a los demás y ser buena persona. Acabando en una escena en la que el árbol de navidad resplandeciente de la sala de baile es el protagonista poniendo el broche a una noche ideal.

La navidad en Cita en San Luis se convierte en el momento más emotivo de la película, el momento en el que los personajes hacen frente a sus sentimientos y los expresan sin contención. La navidad es el detonante del final feliz, mientras que el resto del año funciona como un compendio de problemas y malentendidos. Estas pequeñas escenas navideñas hacen que en nuestra memoria la película rebose espíritu navideño. Y además, Garlad nos deleita en nuestra pantalla con una última canción, probablemente la que más ha pasado a la historia: Have Yourself A Merry Little Christmas. Una canción que ablanda los corazones de los más exigentes, personajes y espectadores. Una canción inolvidable y que cambia el rumbo de la película, que le pone el broche final, un final feliz. Una canción que funciona como una carta de despedida y eterno amor a la navidad, a San Luis y a la juventud que en principio dejarán a tras cuando la familia se traslade a Nueva York.

Si Cita en San Luis se una de las películas navideñas inolvidables es porque en una gran película transcurre la totalidad del año, siendo la navidad este periodo que se espera con ansia para comenzar de nuevo y dejar las malas experiencia en el pasado. Es una película que reproduce las idas y venidas anuales y cómo la navidad nos recuerda lo verdaderamente importante. Llena de clichés, bromas con doble sentido y dulces momentos familiares, es imposible que no nos transmita algo de este espíritu navideño.

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